EL ESPEJO CUANTICO
¿Eres el observador, o lo observado?
¿Alguna vez te has detenido a pensar en el acto de la conciencia?
En este preciso momento, una parte de ti observa estas palabras, mientras que otra interpreta su significado.
Una parte está al tanto del mundo exterior, mientras que otra es consciente de tus pensamientos internos. Esta división entre el yo que observa y el mundo observado es una de las mayores ilusiones de la existencia.
El concepto del "espejo cuántico" es profundo y transformador.
No se trata de un objeto físico, sino de una experiencia de conciencia donde la división entre sujeto y objeto desaparece. Tu conciencia es la misma que la realidad que percibe, formando un todo unificado.
En la vida cotidiana, nos vemos como el observador, la conciencia que presencia los fenómenos. Esta es la parte de ti que está al tanto de tus pensamientos, emociones y del mundo a tu alrededor. Luego está lo observado, todo lo que esa conciencia percibe: eventos, personas, sentimientos, objetos.
La mayoría cree que estas dos partes están separadas.
Pero a nivel fundamental, la idea central del espejo cuántico es que no hay separación.
LA CONCIENCIA
La conciencia que observa es la misma esencia que abarca todo lo observado. Es como un océano que se mira a sí mismo a través de sus propias olas. Para comprender esta unidad, es útil diferenciar entre alma y mente. El alma es tu ser interior, la esencia profunda e inmóvil que permanece constante. Es el testigo silencioso y la fuente de tu ser. La mente es tu ser exterior, la parte que piensa, actúa y se expresa en el mundo.- El espejo cuántico nos dice que alma y mente, lo interior y lo exterior, no son entidades separadas.
- Son dos manifestaciones de una misma conciencia, una sola entidad que se experimenta desde diferentes perspectivas.
En resumen:
El espejo cuántico es un estado de atención silenciosa donde te das cuenta de que la división entre el yo y el mundo es una ilusión. La conciencia que observa es la misma realidad observada. Esta experiencia te permite trascender la dualidad y reconocer la unidad donde observador y observado son inseparables.
Cuando vives con esta conciencia, te das cuenta de que el mundo no te está haciendo cosas, sino mostrándote una parte de ti mismo.
- Los desafíos son reflejos que tu conciencia necesita experimentar para crecer.
- Las alegrías son el reconocimiento de la paz que ya reside en tu interior.
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